3 de septiembre de 2012

Esmeralda





Caminando el bosque del ocaso
taciturno divagaba en mis dilemas
cuando vi, entre sombras paralelas
semifusa, una hermosa musa cantando

Su voz suave, como el canto de violines
embriagaba cada palmo de mi mente
Atrayéndome a su encanto latente
la belleza de una perla escondida

Su canto hablaba de cuestiones y dilemas
que mi propia mente también había cuestionado.
¡Oh musa! acaso me habéis invocado
no acredito vuestra precisa sapiencia.

Noble hombre, yo tampoco la acredito
dijo la musa de mirada esmeralda
mientras sentados en las rocas del olvido
conversábamos y reíamos sin ninguna pena.

Quizá fue el Destino
o el llamado de una voz antigua
que atrayéndome lentamente a tu mirada,
entre risas, en tu alma, poco a poco me perdía.


Griel  03/09/12

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